Geociencias para adaptar los territorios al cambio climático
La académica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Blanca Gana Urzúa, planteó que la adaptación territorial requiere integrar conocimiento científico, planificación urbana, participación ciudadana y preparación de los hogares.

La geóloga y profesora asociada de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Blanca Gana Urzúa, advirtió que Chile necesita fortalecer la adaptación de sus territorios frente al aumento de las temperaturas, la disminución de las precipitaciones y la mayor frecuencia de eventos climáticos extremos.
En la presentación “Cambio climático, territorio y sociedad: integración interdisciplinaria para la adaptación”, la académica expuso que en la zona central del país se proyecta una reducción de las precipitaciones de hasta un 40%, junto con un incremento de las temperaturas que podría alcanzar los 5 °C en la cordillera de los Andes.
EL DIAGNÓSTICO NO ES SUFICIENTE
Gana sostuvo que las geociencias permiten estudiar, detectar y definir los riesgos ambientales y sus eventuales consecuencias. Sin embargo, recalcó que una respuesta efectiva necesita la vinculación técnica entre geólogos, hidrogeólogos, ingenieros civiles hidráulicos y especialistas de otras disciplinas.
“Sin esta unión, el conocimiento del riesgo natural quedaría estancado en el diagnóstico sin llegar a la adaptación del territorio, o se generaría un mal diagnóstico de base”, se señala en la presentación.
Como ejemplo, expuso un estudio sobre inundaciones en el entorno del río Claro, en Talca, que combinó información geológica, hidrogeológica y modelamiento numérico. La investigación permitió analizar la extensión que podría alcanzar una inundación y aportar antecedentes para la toma de decisiones territoriales.
PLANES REGULADORES CON INFORMACIÓN CLIMÁTICA
Entre las propuestas, la especialista planteó que los planes reguladores comunales incorporen datos actualizados y proyecciones futuras de cambio climático. También sugirió que estos instrumentos sean sometidos a consultas ciudadanas, procesos de transparencia y revisiones técnicas efectuadas por universidades.
La académica llamó además a garantizar financiamiento para que las comunas con menos recursos puedan elaborar instrumentos de planificación de calidad. Esta medida permitiría reducir las desigualdades entre municipios al momento de identificar amenazas y preparar sus territorios.
La presentación también destacó la importancia de traducir y comunicar a la ciudadanía el conocimiento producido por las universidades, además de aumentar la participación de especialistas en los procesos técnicos de toma de decisiones del Estado.
PARTICIPACIÓN CIUDADANA Y PREPARACIÓN DE LOS HOGARES
En el ámbito ciudadano, Gana propuso fortalecer la participación en evaluaciones de impacto ambiental y otros mecanismos formales, junto con promover juntas de vecinos y redes comunitarias capaces de responder coordinadamente ante una emergencia.
A nivel personal, recomendó que las familias conozcan si sus viviendas están emplazadas en zonas de riesgo, identifiquen las áreas vulnerables de su entorno y elaboren protocolos para enfrentar inundaciones, sequías u otros eventos extremos.
La exposición utilizó como referencia las precipitaciones registradas en julio de 2026 en el norte y centro del país. Según datos de la Dirección General de Aguas incluidos en la presentación, algunas estaciones pasaron en pocos días desde déficits severos a superávits de precipitaciones. En Vallenar, por ejemplo, la lluvia acumulada aumentó de 6,5 a 150 milímetros, mientras que en La Serena subió de 1,6 a 117,1 milímetros.
Para la académica, estos cambios muestran que la adaptación al cambio climático no depende exclusivamente de la ciencia. Requiere coordinación institucional, planificación urbana, acceso equitativo a recursos, información para la comunidad y una preparación concreta de las personas frente a los riesgos de cada territorio.




