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Cochilco proyecta fuerte producción de cobre desde el mar



La minería submarina dejó de ser una idea futurista y hoy avanza como una industria en etapa de predespegue, empujada por la carrera global por los minerales críticos. Un estudio de Cochilco advierte que, aunque el impacto en el mercado del cobre no será relevante en el corto plazo, la exploración ya se está consolidando a nivel internacional, con contratos vigentes y proyecciones que anticipan una eventual producción significativa hacia mediados de siglo.


LA CARRERA GLOBAL POR LOS MINERALES DEL FONDO MARINO


Según el informe, actualmente existen 31 contratos de exploración minera submarina en el mundo, otorgados por la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), organismo que regula las actividades extractivas en aguas internacionales. La mayoría de estos permisos se concentra en la búsqueda de nódulos polimetálicos, pero también se incluyen costras de ferromanganeso y sulfuros masivos polimetálicos, todos con presencia de cobre en su composición.


El interés global no es menor: países como China, Francia, Alemania, India, Japón, Corea, Rusia y Reino Unido figuran entre quienes patrocinan más contratos, revelando que la minería submarina se ha convertido en un asunto estratégico, donde la geopolítica pesa tanto como la tecnología.


CLARION-CLIPPERTON: EL “NUEVO EL DORADO” DEL PACÍFICO


Uno de los focos más relevantes se ubica en la zona Clarion-Clipperton, en el Pacífico, entre México y Hawái, donde se concentra la mayor cantidad de nódulos. Allí se proyecta un volumen gigantesco de recursos minerales, ubicados entre 3.500 y 6.500 metros de profundidad. Estos nódulos, comparados por su tamaño con una papa, podrían extraerse mediante recolección, sin necesidad de perforación, lo que explica parte del atractivo económico del modelo.


El informe también incorpora antecedentes de la empresa Nauru Ocean Resources, filial de The Metals Company (TMC), que estima que una operación anual de extracción de nódulos podría generar 70 mil toneladas de cobre, aunque el principal objetivo sería el níquel, mineral que representaría casi la mitad del material extraído.


COBRE A 2046: UNA PROMESA CON ALTA INCERTIDUMBRE


Sin embargo, Cochilco subraya que la minería submarina no será una amenaza inmediata para la minería tradicional. De hecho, proyecta una producción de cobre de apenas 23 mil toneladas en 2036, cifra que recién podría escalar a 373 mil toneladas en 2046, bajo un escenario marcado por alta incertidumbre.


La advertencia es clara: el desarrollo de esta industria enfrenta riesgos tecnológicos, ambientales y regulatorios que podrían retrasar su expansión. Cochilco plantea que un proyecto de este tipo puede tardar entre 33 y 41 años, incluyendo etapas de prefactibilidad, construcción, operación y cierre.


El estudio concluye que la minería submarina aún no altera el mercado del cobre en los próximos 15 a 20 años, pero sostiene que sus avances son reales y podrían convertirla en una nueva fuente de minerales críticos en el largo plazo, con implicancias económicas y estratégicas globales. El debate, de hecho, sigue abierto en la ISA, donde aún se discute el reglamento de explotación, junto con exigencias ambientales, mecanismos de regalías y distribución equitativa de beneficios entre países.

 
 
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