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Gestión integrada del agua: el desafío urgente para Chile

Imagen referencial creada con herramientas digitales
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La creciente escasez de agua exige que Chile avance hacia una gestión integrada de sus recursos hídricos, considerando su importancia ambiental, social y productiva. Así lo plantea nuestro socio José Cabello Lechuga, quien destaca la necesidad de incorporar al Estado, las organizaciones de usuarios y las comunidades en la planificación del recurso.


El especialista recuerda que el agua circula permanentemente entre la atmósfera, la superficie terrestre y el subsuelo, formando parte de un ciclo fundamental para la agricultura, el consumo humano, la industria y la generación de energía.


Sin embargo, aunque más del 96% del agua del planeta se encuentra en los océanos, solo una pequeña proporción corresponde a agua dulce disponible para actividades humanas. Esta limitada oferta enfrenta una presión creciente debido al cambio climático, la contaminación, el aumento del consumo y la sobreexplotación de algunas fuentes.


DESIGUALDAD HÍDRICA EN EL TERRITORIO


Chile presenta una marcada diversidad geológica, geomorfológica y climática, condiciones que determinan una distribución desigual del agua a lo largo del territorio.


Mientras las regiones del norte enfrentan una menor disponibilidad para abastecer a la población y las actividades productivas, la zona sur cuenta con una oferta comparativamente mayor. A esta diferencia territorial se suma la elevada demanda del sector agrícola, responsable de cerca del 73% de las extracciones, mientras la minería y los usos industriales concentran alrededor del 21%.


Cabello advierte que las sequías, las crecidas de ríos, las inundaciones y los deslizamientos de tierra se han transformado en manifestaciones cada vez más visibles de los cambios que experimenta el territorio.


El derretimiento de los glaciares y la disminución de la cubierta de nieve también están afectando las reservas que alimentan ríos, lagos y acuíferos. Paralelamente, el consumo de agua habría aumentado cerca de tres veces durante las últimas décadas, reflejando una tendencia que podría intensificar la presión sobre el recurso.


GESTIÓN POR CUENCAS Y PROTECCIÓN DE ECOSISTEMAS


Frente a este escenario, el geólogo propone fortalecer la organización de los usuarios y garantizar una representación equilibrada de los distintos actores presentes en cada cuenca hidrográfica.


La planificación urbana y el ordenamiento territorial también deberían incorporar de manera permanente la variable hídrica, especialmente en zonas expuestas a sequías, crecidas e inundaciones.


Cabello plantea, además, priorizar soluciones basadas en la naturaleza, como la protección de glaciares, humedales, turberas y otros ecosistemas que cumplen funciones esenciales en la regulación, almacenamiento y calidad del agua.


Asimismo, sostiene que las autoridades y las organizaciones de usuarios deben contar con atribuciones que permitan proteger la calidad del recurso, mantener caudales ecológicos y respetar el funcionamiento natural del ciclo hidrológico.


“El derecho y la gestión de las aguas deben tener un sentido sostenible”, enfatiza el especialista, quien llama a asumir que las decisiones adoptadas actualmente también determinarán la disponibilidad del recurso para las futuras generaciones.

 

 
 
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