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CHILE, EL SISTEMA FRONTAL DE JULIO-AGOSTO DE 2026 Y LAS GEOCIENCIAS O CIENCIAS DE LA TIERRA

9 oct
15 min de lectura

CHILE, EL SISTEMA FRONTAL DE JULIO-AGOSTO DE 2026 Y LAS GEOCIENCIAS O CIENCIAS DE LA TIERRA

 

INTRODUCCIÓN

A raíz de los destructivos efectos del Sistema Frontal que ha afectado al país durante julio y agosto de 2026, el Colegio de Geólogos de Chile ha querido compartir con las autoridades sectoriales del país con competencia en esta materia, un análisis y una reflexión con relación a este fenómeno de la naturaleza y sus resultados. El análisis se refiere a la desastrosa situación a la que han estado sometidas 12 regiones del país como resultado de los fenómenos meteorológicos y geológicos peligrosos, que han causado un gran impacto en la ciudadanía y en sus propiedades y bienes materiales, así como en la infraestructura pública. La reflexión se centra en la implicancia e importancia de las geociencias o ciencias de la tierra en la prevención, mitigación, reparación y remediación de los efectos de estos fenómenos peligrosos, y de cuanto el país realmente conoce de ellos, y de si los utiliza en circunstancias previas y posteriores a su ocurrencia.  


I.- CHILE, SUS CARACTERÍSTICAS GEOLÓGICAS Y CLIMÁTICAS, Y SUS PELIGROS GEOLÓGICOS


Como territorio ubicado en un margen continental activo e inestable, caracterizado tanto por la convergencia de las placas tectónicas de Nazca y Sudamericana, como por características climáticas particulares (p. ej. anticiclón del Pacífico, “invierno altiplánico”) y oceanográficas (corriente de Humboldt), Chile está permanentemente afectado por eventos geológicos recurrentes (actividad sísmica, tectónica y volcánica) y climáticos extremos como sistemas frontales acompañados por tormentas eléctricas e intensas precipitaciones nivales y pluviales.


Esta particular característica implica una permanente exposición a amenazas de la naturaleza conocidas como Peligros Geológicos, entre ellos sismos, tsunamis, emisión de productos de la actividad volcánica (coladas de lava, flujos piroclásticos y lahares), desplazamiento de fallas activas, tormentas eléctricas, marejadas y trombas marinas, remociones en masa (flujos de detritos, o aluviones, caída de rocas y deslizamiento de laderas) e inundaciones por cauces fluviales.


Todos ellos constituyen fenómenos peligrosos que tienen efectos negativos en la ciudadanía y en el país, ya que afectan la seguridad y salud de las personas, impactan negativamente en la economía, y dañan el medioambiente, como ha ocurrido y está ocurriendo, en gran medida, con el sistema frontal que afectó durante parte de julio y agosto de 2026 a 12 regiones del país, entre Tarapacá y Los Ríos. 


II. LAS GEOCIENCIAS O CIENCIAS DE LA TIERRA


En un país como Chile, en el cual ocurren tal cantidad de fenómenos peligrosos con las consecuencias ya mencionadas, el conocimiento geocientífico del territorio nacional resulta fundamental e imprescindible para conocer, entender, prevenir, mitigar y remediar los efectos de estos peligros y amenazas de la naturaleza, a los cuales está expuesta y experimenta en forma permanente la ciudadanía, sus pertenencias y la infraestructura pública y privada.


Las geociencias o ciencias de la Tierra constituyen un conjunto muy diverso de disciplinas científicas que se orientan a conocer, comprender y hacer un uso racional y perdurable, desde un punto de vista económico y ambientalmente sostenible, tanto de los recursos naturales que ofrece el planeta para el sustento y desarrollo económico, social y cultural de la sociedad, como del medio físico en que esta se desenvuelve, y en el cual necesariamente debe convivir con diversos fenómenos naturales.


Desde la perspectiva de las geociencias, la Tierra constituye un multisistema conformado por cuatro tipos de subsistemas, tres de los cuales están más directamente  relacionados  con disciplinas geocientíficas vinculadas con la seguridad de la humanidad desde el punto de vista de fenómenos físicos peligrosos: a) un subsistema sólido, la Geósfera, la parte visible de la corteza, es decir los continentes donde habita el ser humano, y cuyas principales ciencias de la Tierra o geociencias relacionadas con su seguridad son geología, geomorfología, geofísica, volcanología, hidrogeología y peligros geológicos; b) un subsistema líquido, la Hidrósfera, principalmente los mares y océanos, y glaciares,  y cuyas principales disciplinas geocientíficas desde la óptica de la seguridad de la humanidad son, la oceanografía, la geología marina y la glaciología ; c) y un subsistema gaseoso, la Atmósfera y, en el cual, las  geociencias más directamente relacionadas con el ser humano y su seguridad, son la meteorología y la climatología. El cuarto subsistema, la Biósfera, constituido por los seres vivos, no guarda relación con este tema.


III.- CHILE Y SUS FENÓMENOS PELIGROSOS DESDE LA ÓPTICA DEL SISTEMA FRONTAL


Los fenómenos y procesos que son estudiados por estas disciplinas pueden llegar a ser, en general, extremadamente peligrosos para la ciudadanía, y destructivos para sus bienes y pertenencias, como la erupción de un volcán, una tromba marina, un tornado. Y si bien las definiciones, listados, y características de las ciencias de la Tierra pueden modificarse y ampliarse, debido a la gran variedad de fenómenos naturales relacionados, estas disciplinas científicas representan y evidencian un conocimiento sólido y preciso. Este está sustentado, además, en un concepto básico y fundamental, según el cual “las acciones y resultados de los fenómenos naturales identificados y descritos bajo la denominación geociencias o ciencias de la Tierra, ocurren, mayoritariamente, de manera combinada y/o simultánea”.


Por tal motivo, los efectos de estos fenómenos, que según lo anterior pueden ser identificados como fenómenos geo-meteorológicos, pueden tanto eliminarse, anularse y reducirse, evitando o minimizando sus efectos negativos en las personas y el medioambiente, como generarse, potenciarse y ampliarse a condiciones que pueden resultar aún más peligrosas y desastrosas para la ciudadanía y más destructivas para los bienes privados y públicos, que en forma individual.  


Sin embargo, a estas geociencias o ciencias de la Tierra y a los fenómenos naturales relacionados, causantes de los diferentes impactos y afectaciones sobre el planeta, sus habitantes y sus pertenencias, y los bienes materiales que los sustentan y protegen, se debe agregar el efecto permanente de la actividad del ser humano, es decir de los procesos y acciones de origen antrópico. Estos pueden tanto generar bienes materiales y circunstancias favorables para la ciudadanía y su medio físico (p. ej. obras civiles e infraestructura crítica), como causar daños y efectos nocivos en el medio ambiente y en las comunidades (p. ej. intervenciones en zonas de riesgo, y obstrucción de esteros y canales con residuos domiciliarios). En estos últimos casos, además, debido a sus causas y consecuencias, sus efectos pueden llegar a ser tanto o más desastrosos que los fenómenos de origen natural.


 IV.- CHILE Y EL SISTEMA FRONTAL: ALGUNAS ZONAS, EFECTOS, FENÓMENOS, ESTUDIOS Y CONOCIMIENTOS, Y DISCIPLINAS


Con base en lo anterior, y en los efectos del sistema frontal, se ha efectuado una descripción y análisis de algunos de los tipos representativos de los efectos destructivos de este fenómeno climático, como se expondrá a continuación. Para ello se considerará: la zona del país, de sur a norte, regiones de Los Ríos, Ñuble, Coquimbo y Tarapacá, y sus características; el efecto de los fenómenos destructivos; los fenómenos naturales y/o procesos antrópicos involucrados; los estudios a realizar para el conocimiento geocientífico previo de sectores destinados a construcciones, reparaciones o modificaciones; y las disciplinas geocientíficas involucradas y/o consideradas en los estudios.

 

IV.1 Región de los Ríos


Características:

·         Zona muy lluviosa, con cerros conformados por rocas alteradas en superficie y   fracturadas, con parcial cubierta arbórea y escasez de canalización de aguas lluvia; sector con cursos fluviales de pequeñas a medianas dimensiones y frecuente tala de árboles.

Efectos de fenómenos destructivos:


·         Destrucción parcial de viviendas construidas próximas a una ladera de cerro, por deslizamiento de material terrígeno y caída de rocas.

Fenómenos naturales y/o procesos antrópicos involucrados:

·         Deslizamiento de ladera de alta pendiente compuesta por roca alterada, y caída de rocas fracturadas, debido a intensas precipitaciones del sistema frontal, incrementado por la falta de cubierta arbórea y de obras de canalización de aguas lluvia en la parte alta de la ladera.

Estudios por realizar para el conocimiento geocientífico previo de sectores destinados a construcción, reparación o modificación:

·         Estudio geológico (composición litológica, estructura y alteración superficial), y estudios geotécnicos, del cerro y del terreno base de las construcciones, y estudio hidrogeológico preliminar de acuíferos superficiales en prevención de fenómenos de licuefacción.

Disciplinas geocientíficas involucradas y/o consideradas en los estudios: 

·         Geología; Geotecnia; Hidrogeología; Climatología.

 

IV.2  Región de Ñuble


Características:

·         Sector de Quillón, zona sur lluviosa en sectores rurales planos, rellenos con sedimentos fácilmente erosionables por cursos fluviales que aumentan su caudal y abandonan su lecho original.

Efectos de fenómenos destructivos:

·         Erosión y derrumbes de bordes de ríos con cauces trazados en sedimentos arcillosos de escasa cohesión y altamente inestable. La erosión del cauce ha provocado el retroceso de su frente escarpado, hasta una distancia que implica peligro de caída al cauce para las construcciones ubicadas aledañas a los cursos fluviales.

Fenómenos naturales y/o procesos antrópicos involucrados:

·         Derrumbes de las riberas de ríos y esteros, que aumentaron su caudal debido al sistema frontal, compuestas por sedimentos arcillosos con escarpes de 2 a 3 m de altura.  Estos integran un depósito de tipo lacustre antiguo, hoy convertido en terraza fluvial, teóricamente apto para construir y cultivar, pero sin seguridad pues su cubierta arbórea protectora de la erosión ha sido removida.

Estudios por realizar para el conocimiento geocientífico previo de sectores destinados a construcción, reparación o modificación:

·         Reconocimiento geológico del relleno lacustre para conocer su composición, cohesión y comportamiento ante los efectos erosivos del cauce fluvial, estudio hidrogeológico del relleno para determinar la presencia de acuíferos y determinar la seguridad de construcciones ante procesos de licuefacción de origen sísmico, y estudio de paleo-cauce del curso fluvial, para reconocer sus cambios respecto del cauce original y sus futuros efectos erosivos.

Disciplinas geocientíficas involucradas y/o consideradas en los estudios: 

·         Geología; Hidrogeología; Paleo-climatología;  Geomorfología; Geología del Cuaternario

 

IV.3  Región de Atacama


Características:

·         Zona de clima semiárido, con escasa presencia de lluvias invernales, con la quebrada Santa Gracia, de cauce ancho y mediana profundidad tributaria del río Elqui, con viviendas e instalaciones productivas en el cauce y eventos meteorológicos regionales de los que parece haber escaso recuerdo, p. ej. años 2015 y 2017.

Efectos de fenómenos destructivos:

·         Anegamientos e inundaciones por entrampamiento de ríos debido a aluviones, caída de rocas y deslizamiento de laderas.

Fenómenos naturales y/o procesos antrópicos involucrados:

·         Flujos de detritos, o aluviones, y caídas de roca, movilizados por precipitaciones del sistema frontal, especialmente desde laderas de alta pendiente, y cauces fluviales, con abundantes detritos de muy diferentes tamaños, disponibles para ser transportados por la fuerza del agua y por la gravedad.

Estudios por realizar para el conocimiento geocientífico previo de sectores destinados a construcción, reparación o modificación:

·         Estudios de geología estructural, geomorfológicos y geotécnicos en las laderas de cauces fluviales o de cerros individuales y aislados, con la finalidad de determinar las formas del terreno, las direcciones e inclinaciones de las fracturas y los sectores de mayor debilidad e inestabilidad de los estratos.

Disciplinas geocientíficas involucradas y/o consideradas en los estudios: 

·         Geología Estructural; Geomorfología;  Geotecnia.

 

IV.4 Región de Tarapacá


Características:

·         Acantilado costero de la ciudad de Iquique, zona árida en el sector norte del país, que al ser afectado por lluvias cortas y torrenciales constituyó un lugar propicio para la generación de fenómenos de remoción en masa, en este caso en sus tres tipos principales. Los materiales terrígenos se movilizan ladera abajo con gran facilidad, siendo su fuente el material sedimentario que cubre la ladera, compuesto principalmente por gravas, arenas y limos, provenientes de la erosión de las rocas volcánicas que conforman el Gran Escarpe Costero, de hasta que tiene unos 1.000 m de altitud.


Efectos de fenómenos destructivos:

·         Extensos deslizamientos de laderas y caída de rocas, por la ladera del Gran Escarpe Costero al este de Iquique, y flujos de detritos (aluviones) encauzados en numerosas quebradas que descienden por este, en especial Zofri, Esmeralda, Seca y Santa Rosa.

Fenómenos naturales y/o procesos antrópicos involucrados:

·         Repentinas remociones en masa generadas por una lluvia corta y repentina que arrastró ladera abajo del Escarpe Costero, materiales sedimentarios no compactados (gravas, arenas y limos), afectando esencialmente el trazado de las carreteras Iquique-Alto Hospicio, y sectores al norte y al sur de estas. El evento generó socavones y cortes en las vías y desplazó vehículos de distinto tipo hasta el plan de la ciudad de Iquique, en el sector de la Zona Franca, con un importante volumen de barro y caída de rocas.


Estudios por realizar para el conocimiento geocientífico previo de sectores destinados a construcción, reparación o modificación:

·         Estudios geológico-geotécnicos del talud del Gran Escarpe Costero a una escala que permita conocer la historia geológica de las principales quebradas y su evolución geomorfológica, y dimensionar los efectos destructivos que han causado, y puedan causar, en el futuro. Lo anterior, pues al estar las quebradas incisas en materiales sedimentarios poco consolidados, tienden a modificar su punto de origen, dirección y pendiente, motivando que algunas obras como piscinas de decantación dejen de cumplir sus funciones en forma adecuada. Además, evaluar la factibilidad técnica y económica de construir canaletas de desagüe y muros de contención en las partes altas del Escarpe Costero, con el objeto de desviar agua lluvia y de quebradas superficiales, que actualmente pueden fluir por su ladera generando aluviones y deslizamientos.


Disciplinas geocientíficas involucradas y/o consideradas en los estudios: 

·         Geología; Geotecnia; Hidrología; Hidrogeología; Geomorfología.

 

La descripción y análisis de ejemplos de los efectos destructivos del sistema frontal, están orientados, en primer lugar, a obtener la información geocientífica que permita preservar y proteger, de los efectos de futuros fenómenos geo-meteorológicos, las construcciones habitacionales, sanitarias, educacionales y productivas, así como las obras civiles e infraestructura crítica, que  se levantarán, reconstruirán, repararán o modificarán, una vez finalizada la emergencia generada debido a este fenómeno climático.  

En segundo lugar, esta descripción y análisis tienen como finalidad servir de base para la discusión, decisión y puesta en marcha de nuevas obras de ingeniería, necesarias para prevenir y mitigar los efectos de futuros fenómenos naturales en sectores del país que no hayan sido afectados por este sistema frontal, y que sí podrían serlo en el futuro, considerando los efectos cada vez más extremos y recurrentes del Cambio Climático.

Todo ello en cada región, provincia o comuna del país, que haya sido afectada por los efectos del sistema frontal y de sus fenómenos relacionados y concomitantes, y con la finalidad, además, de que se justifique la inversión pública y privada que se requiere y requerirá para la habitabilidad y el uso con fines productivos de las construcciones recuperadas.

 

V.- LAS FALENCIAS EN CONOCIMIENTOS Y ESTUDIOS, Y EN PLANIFICACIÓN TERRITORIAL


El listado anterior y los efectos y resultados generales del sistema frontal indican que, a nivel país, existe una falencia importante tanto respecto del conocimiento de las características y atributos de los terrenos utilizados o por utilizar para las construcciones de distinta índole y objetivo, así como de la importancia de las ciencias de la Tierra y de su utilización para definir esa aplicabilidad.


Ello se evidencia en un limitado estudio, prevención y remediación de los efectos de estos fenómenos meteorológicos, así como en un desconocimiento de los efectos de su combinación con fenómenos geológicos destructivos, y en el hecho de que, respecto de estas combinaciones, normalmente solo se efectúan acciones de reacción y reparación, y escasamente de prevención, salvo en las grandes ciudades y/o en comunas con recursos humanos, económicos y materiales que lo permitan. Así, estas acciones se orientan preferentemente al presente y al futuro inmediato, sin mayor preocupación por el futuro de mediano a largo plazo, y sin basarse en la experiencia y aprendizaje del pasado, sea este cercano o lejano.


En efecto, esta carencia de acciones de prevención, anticipación y remediación que consideren el efecto y la impronta de los fenómenos del pasado, y que permitan predecir su comportamiento futuro, así como el desconocimiento de las características geológicas y paleo-climáticas de los sectores a remediar o prevenir, mantiene en condiciones de permanente indefensión y peligro a los habitantes de las localidades afectadas, como a sus bienes y propiedades. 


En consecuencia, hay una carencia de estudios geológicos orientados a la identificación y conocimiento de los terrenos urbanos y rurales para efectos de Planificación Territorial, herramienta que organiza y ordena el uso del suelo y el crecimiento de las ciudades y zonas rurales. Así, uno de sus principales objetivos es prevenir del riesgo a la ciudadanía, evitando la ubicación de construcciones habitacionales y productivas, las obras civiles y la infraestructura crítica, en zonas peligrosas ante fenómenos de la naturaleza, y la promoción y permanente conservación de obras de ingeniería orientadas a la prevención y mitigación de estos efectos destructivos.


También, el diseño y la construcción de Rutas de Evacuación y Zonas de Seguridad forman parte de esta herramienta, y deben estar específicamente concebidas para eventos geo-meteorológicos, en especial en zonas áridas y semiáridas rurales e interiores, debido a que, por el origen, características y frecuencia de estos eventos en dichos lugares, la población no está, en general, familiarizada con ellos.


Por tal motivo, las personas tendrán un menor conocimiento y percepción del sector desde el cual provendrá específicamente el peligro, de dónde estar a salvo, y de los tiempos de ocurrencia, especialmente si se trata de laderas conocidas como estables, o de un curso fluvial de permanente reducido caudal, y/o de una caída de rocas, con fragmentos muy pequeños y dispersos. En esos casos, la reacción de la población en riesgo será de mayor incredulidad y lentitud, respecto de poblaciones que puedan tener prácticamente a la vista, e identificar, la respectiva amenaza, ya sea por estar frente al mar durante un sismo, o teniendo a la vista un volcán en proceso de erupción.

 

VI.- LAS CONVICCIONES, CONCERTACIONES Y OBLIGACIONES  

Los desastres humanos y materiales que han ocurrido, y seguirán ocurriendo, a causa de fenómenos meteorológicos como este sistema frontal que ha afectado al país, contribuyen a reforzar en la ciudadanía la convicción de que estos fenómenos y sus efectos deben concitar la preocupación y el trabajo permanente e informado de las autoridades competentes en pos de la seguridad de la población.


En ese sentido, la presencia y la preocupación debe iniciarse a nivel de la Presidencia de la República, continuado con los correspondientes Ministerios y servicios públicos sectoriales especializados, las respectivas autoridades regionales, provinciales y comunales, y todas las instituciones y organizaciones relacionadas. Lo anterior, por cuanto estos fenómenos naturales geo-meteorológicos, debido a la intensidad, extensión territorial y diversidad de sus efectos en las personas y sus bienes, constituyen materias de Estado, y no de un Gobierno en particular, al igual que otros fenómenos naturales peligrosos como sismos, tsunamis y erupciones volcánicas.


Desde ese punto de vista, el conocimiento que contienen y entregan las ciencias de la Tierra, y la combinación y reforzamiento de los efectos de los fenómenos meteorológicos y geológicos peligrosos, deben conducir a que tanto la autoridad en sentido amplio como la ciudadanía en general, transformen en una obligación personal y comunitaria la constante y creciente comprensión del nivel de destrucción que estos eventos originan.


Asimismo, el Estado siempre deberá procurar los medios para dar la más amplia y completa satisfacción posible, a nivel país, al futuro incremento en la demanda de la población por una actuación rápida, informada y coordinada de la autoridad respectiva, de los servicios públicos y de la ciudadanía en general, ante los efectos de estos eventos desastrosos que se incrementarán con el Cambio Climático.

 

VII.- CHILE Y LAS GEOCIENCIAS O CIENCIAS DE LA TIERRA

No obstante que los fenómenos naturales geo-meteorológicos deben ser materia de Estado, tanto por sus efectos en las personas y bienes materiales, como por la intensidad, extensión territorial y diversidad de sus efectos, y que su existencia debe  concitar la atención y participación de todas la fuerzas vivas de la sociedad, la prevención y control del efecto de los fenómenos peligrosos como los ocurridos recientemente en Chile, requieren de un conocimiento geocientífico sólido y en permanente actualización por parte del Estado, de acuerdo con su rol de garante de la seguridad, salud y bienestar de la ciudadanía.


El logro de estos objetivos en los países con un fuerte interés y preocupación por el bienestar y seguridad de su población, y por el cuidado del medioambiente, como p. ej. EE. UU., Colombia, Reino Unido, España, Japón y Australia, se basa fundamentalmente en la existencia de Servicios Geológicos nacionales consolidados, técnica y científicamente autónomos, bien posicionados y adecuadamente financiados.


Su principal función es la generación de conocimiento científico aplicado, en todas las ramas de las geociencias, que permita un manejo adecuado y sostenible del medio físico del respectivo país, en especial en cuanto a la gestión y mitigación del efecto de peligros naturales y al ordenamiento territorial. En este contexto, el desarrollo del conocimiento geológico resulta estratégico para la seguridad, salud y bienestar de la sociedad.


En Chile la función de Servicio Geológico es llevada a cabo por el Servicio Nacional de Geología y Minería (SERNAGEOMIN), institución estatal responsable de efectuar los estudios geológicos del territorio nacional, entre ellos los relacionados con peligros geológicos y sus efectos (sismos, tsunamis, volcanismo, actividad tectónica, remociones en masa, e inundaciones) y con el ordenamiento territorial.  


Debido a factores presupuestarios de nivel nacional, esta institución ha visto gradualmente disminuido su presupuesto operativo anual, lo que ha afectado su ámbito de acción en el campo geológico, entre ellos la autonomía técnica y administrativa a nivel nacional, y la capacidad para atender los requerimientos ciudadanos, debido a una progresiva disminución de recursos, financieros, profesionales y materiales, afectando con ello el incremento y diversificación de su producción de información geológica en beneficio del país.


Considerando la importancia del Cambio Climático y su efecto sobre el planeta, resulta esencial para Chile la existencia de un Servicio Geológico con una misión, función, objetivos, autonomía, independencia y financiamiento adecuados, que le permita contribuir a prevenir, anticipar, mitigar y remediar los efectos de estos fenómenos geo-meteorológicos con un aumento sustancial en la cantidad, calidad y difusión de los estudios necesarios a realizar en este campo en el futuro. A lo anterior debe agregarse que la información geológica generada por SERNAGEOMIN, en el ámbito de sus competencias, debe tener carácter vinculante.


Junto con este objetivo, y también en el ámbito de los peligros geológicos, incrementar el  estudio de los procesos volcánicos y de los sismos, y sus efectos, y, muy especialmente, impulsar la creación de una Red Nacional para el Monitoreo de Remociones en Masa, fenómeno geológico que, de acuerdo al recrudecimiento del clima, será cada vez más  frecuente y abundante en el país, y no solo en zonas lluviosas y húmedas, sino que también en zonas áridas, como quedó demostrado el 18 de agosto de 2026, en las regiones de Tarapacá y Antofagasta. 


Lo anterior conlleva a la obligación y necesidad, por parte de las organizaciones profesionales correspondientes, los centros de estudio e investigación, las autoridades respectivas, los servicios públicos especializados y la población en su conjunto, a incrementar, promover y utilizar tanto el conocimiento geocientífico existente y consolidado, como aquel que se vaya originando a partir de los correspondientes estudios, y de la experiencia derivada de la interacción con los eventos peligrosos de la naturaleza. Y todo ello, en beneficio del crecimiento, seguridad, salud y bienestar de la ciudadanía, y de la protección, recuperación y remediación de sus bienes, y de los del país. 

(preparado por Aníbal Gajardo Cubillos, 7/09/2026)

 

 

Directorio

Colegio de Geólogos de Chile A.G.

 

 

 

 
 
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