Perforistas: Renovarse o Morir

Así como en publicidad hay un dicho que dice “una agencia es tan buena como su última campaña” o “el área dramática de un canal es tan buena como su última teleserie”, creo que “una empresa perforista es tan buena como su último pozo”.

Aquellas empresas que fueron exitosas en el pasado sin tener que demostrar nada nuevo en el presente, le están echando tierra a su sepultura (o ya la llenaron).

En la actualidad la existencia de las empresas está condicionada fuertemente en su capacidad de reinventarse y este elemento es clave para poder seguir subsistiendo.

En las actuales condiciones de cambios tecnológicos profundos, en que el acceso a la información es todo lo expedito que uno quiera, el prestigio por los pozos hechos en el pasado no es suficiente para continuar en el mercado, en especial si se continúan apli-cando los mismos métodos y costumbres, muchos de los cuales se han tornado verda-des casi absolutas para algunos por la simple razón de que nadie se ha tomado la mo-lestia de cuestionarlas.

Se agrega a lo anterior la movilidad de profesionales y empresas por el mundo, cosa que hace no mucho tiempo nadie imaginaba ocurriría en los términos que hoy aprecia-mos.

Las empresas deben necesariamente admitir que el consumidor de hoy es distinto y que la tendencia inevitable es exigir más calidad, mejor atención y por un menor pre-cio. El agricultor de hoy es una persona preparada y no es el huaso ignorante al que se le podía engañar fácilmente.

Muchos clientes pagan los pozos porque no tienen idea de lo que están recibiendo por-que no se aplica un Control de Calidad que certifique científicamente la calidad cons-tructiva de estas obras, en circunstancias de que existen parámetros objetivos para poder evaluarla.

Muchos profesionales que como yo que se dedican a la supervisión de pozos, son califi-cados por algunos perforistas en términos despectivos e inaceptables, por cometer una grave falta: intentar que nuestro cliente reciba un pozo de agua subterránea y no simplemente un hoyo.

¿Qué es lo mínimo que debemos exigir para aceptar un pozo? Cosas simples de medir y justificar:

1)  Extraer el mayor caudal posible que permita el acuífero.

HidroGeólogo Senior

  1. Alcanzar una eficiencia constructiva que permita que el costo en energía del bombeo sea “razonable”. Un gasto innecesario de energía representa un costo operacional que afectará al cliente por toda la vida útil del pozo.
  2. Un contenido de arena que no exceda las normas internacionales en función del uso del agua y las características de las bombas.
  3. Una turbiedad máxima que igualmente sea aceptable de acuerdo a las normas que dependen del uso a que se destinará el agua.
  4. Una verticalidad y alineamiento que permita la instalación apropiada de la bom-ba definitiva y que sea compatible con las especificaciones de su fabricante.

El temor de algunas empresas perforistas a ser supervisadas para que cumplan con los indicadores de calidad antes descritos, solamente puede ser interpretado como una señal evidente de su incapacidad para alcanzarlos. Se llega incluso al extremo de que un pozo supervisado por un profesional calificado, cuesta mucho más caro que uno hecho sin supervisión alguna.

Me permito repetir un antiguo refrán que se generó en los estados Unidos: “los malos médicos y los malos perforistas, entierran sus errores”.

Para manejar un auto, ejercer la medicina y muchas otras actividades profesionales se exige una certificación o acreditación. Para construir pozos basta decir que se es perforista.

Así como hay empresas que hacen las habilitaciones de noche cuando no hay inspecto-res técnicos y cuyas máquinas extrañamente están en pana durante el día, afortuna-damente existen en el mercado algunas pocas empresas que ha comprendido el título de este artículo: Renovarse o Morir y que no le temen a la supervisión, algo que por lo demás, es normal en cualquier tipo de actividad.

La construcción de pozos de agua subterránea es una de las pocas actividades que en Chile está al margen y se resiste a un Control de Calidad y no hay razón alguna para que esto continúe.

 

Raúl Campillo Urbano
HidroGeólogo